Lo que nos faltaba… mirar el estigma médico

Jesús Estrada

En fin: lo bueno de esta profesión es que hay, entre los muertos una honradez y una discreción únicas en el mundo: no se les ve nunca quejarse del médico que les ha matado.

Molière

A decir de López Piñero en su texto Breve historia de la medicina,son tres los momentos fundamentales en la construcción identitaria del médico moderno a partir del siglo XVI. El primero, la “sustitución del cuidado de los enfermos y moribundos que como ejercicio de caridad eclesiástica es transferido a la asistencia médica colectivizada.”[i] Ella se origina en el derecho propio del enfermo a ser asistido por el Estado y no hacer de este servicio un acto de beneficencia. El segundo se da “en la sociedad de clases consecutiva a la Revolución Francesa en 1789, el médico reafirma su identificación con la nueva clase dominante.”[ii] En consecuencia, el oficio médico integra los presupuestos del liberalismo económico, de allí el libre ejercicio de la profesión, así como la elección libre del médico tratante por parte del enfermo. Por consiguiente, “en la sociedad del siglo XIX el médico se convierte en el prototipo de profesional liberal y protagonista del progreso.”[iii] El tercero, la presencia y asistencia del médico como indicador continuo de desarrollo y modernización de las ciudades. Tras estas notas podemos intuir el estereotipo que pesa sobre la persona del médico. A él se le atribuye estatus social, solvencia económica y, sobre todo, ciencia y eficacia.

En este sentido se trata de repensar, el estigma que porta la figura del médico, consecuencia de la asimetría entre el estereotipo, que líneas anteriores se ha rastreado, frente a su actuación concreta durante la pandemia derivada de la enfermedad por coronavirus, (COVID-19). Es decir, la fractura de una representación colectiva del quehacer del médico y su papel desempeñado durante esta pandemia. Siguiendo a Erwin Goffmann, en su texto: Estigma. La identidad deteriorada, define a esta práctica como “una clase especial de relación entre atributo y estereotipo”[iv] es decir, el estigma implica relación social asimétrica entre la expectativa normativa referente a la conducta o carácter propio de un sujeto y las cualidades concretas que efectivamente posee. Esta discrepancia entre expectativa y atributo efectivo salta a la vista durante los últimos meses.  

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Puesto que la persona del médico sintetiza dos emociones sociales básicas, el temor y la esperanza. Así, para quienes se duelen en su propio cuerpo por causa de la enfermedad, el médico es signo /estereotipo/ de esperanza, se confía que en la ciencia de su mente y de la habilidad de sus manos vendrá el remedio. En contrapunto, tanto para aquellos deudos que han presenciado la muerte de los suyos en la cercanía de los galenos, como para quienes se asumen saludables, temen al médico y, por ello, lo aborrecen.  En consecuencia, quien conoce el arte de curar posee por ello mismo el poder de hacer morir. Esta relación entre esperanza y temor forja un estigma. Al médico se le reclama ciencia eficaz y cura cierta.

En palabras de Goffman ese “reclamo hacia una figura estigmatizada es un símbolo que puede constituir un reclamo especial de prestigio, honor o posición de clase deseada”.[v] Honor y prestigio de quien viste una bata blanca en sitios impensados de la ciudad. Dicho estigma expresado mediante el reclamo al no ser satisfecho se ha desbordado durante la pandemia, de modo que el honor atribuido ha devenido indignidad y su prestigio afrenta. En conclusión, queda por plantearse cuáles son los estereotipos e imaginarios sociales hacia la figura del médico que, durante esta pandemia, se han roto y así considerar no solo su desempeño, elemento si bien necesario no suficiente, sino, además, volver la mirada sobre las propias representaciones a fin de no reproducir aquello que verdaderamente no necesitamos, entre otras cosas, el estigma social.

Ciudad de Puebla, 24 de septiembre, 2020.

Referencias

Goffman Erving, Estigma: la identidad deteriorada, Buenos Aires, Amorrortu editores 2006.

López Piñero José María, Breve historia de la medicina, Madrid, Alianza Editorial, 2000.

Moliere, Comedias, México, DF. Editorial Porrúa, 2009.


[i] López Piñero José María, Breve historia de la medicina, Madrid, Alianza Editorial, 2000, p. 204.

[ii] Idem

[iii] Idem

[iv] Goffman Erving, Estigma: la identidad deteriorada, Buenos Aires, Amorrortu editores 2006.

[v] Ibid.,p. 58.

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