El sentido de morir durante la pandemia

O. Moisés Romero

Al día de hoy (6 de septiembre) se estiman 69,057 defunciones debido a COVID-19 en México.[i] La emergencia de la pandemia transformada en estos meses a la nueva normalidad es manejada bajo el argumento de la muerte latente y aleatoria. El panorama vivido bajo el confinamiento, el encierro y la individualidad, es el contexto de la muerte anónima y solitaria.

La idea de la muerte hoy es una imagen de miedo o desgracia; aparece como el peor de los males que podría pasarnos. A propósito, Bernard N. Schumacher coincide que la muerte contemporánea es cada vez más anónima, se le intenta ocultar. No se quiere ver morir a los otros, cuando morir es un hecho que precede a cada vida, los muertos son marginados en los hospitales, cada vez se huye al ver morir a los otros y ello trae consigo consecuencias para pensar una muerte digna (17).

No obstante, esta tecnificación de la muerte, es decir, este paso del lecho de muerte al espacio del hospital, es una transformación que surge sobre la idea de no ver sufrir a los desahuciados. El paradigma del hospital contemporáneo es el área de cuerpos contables, donde se suman uno tras otro, porque en este tiempo tan volátil, el hospital adquiere tras la historia un sentido de hospitalia que, en el latín, tiene el sentido del hospes: del huésped o la visita, que se piensa como un “espacio de visitas forasteras” (Benveniste 47). Por ello, es el caso que hotel, hospedaje, hospitalidad y hospedar tengan la misma raíz etimológica (Benveniste 52).  

Photo by Mitja Juraja on Pexels.com

Pero de manera peyorativa, en un análisis más profundo, el sentido de hospital aparece más como la atención al huésped, palabra que viene de la raíz indoeuropea “ghosti”, y tiene el sentido de hostis que significa a la vez: huésped u hostil. Émile Benveniste refiere que en el tiempo de los romanos los extranjeros no siempre eran tratados como huéspedes, a veces eran tratados como gente hostil o rivales (58).  Quizá el hospital tenga una tendencia al trato del remplazo hostil por tradición.

En el hospital habitan cuerpos vistos con hostilidad; cuerpos que ocupan una cama y son remplazados indiscriminadamente. Esta manera de referir a la muerte en estos espacios, replican un esquema repetitivo donde se practica la medicina occidental, sumando el contexto pandémico y el sistema de salud de los países en vías de desarrollo, donde se expone el trato indigno sobre el otro y se omite conceptos como el de una muerte pacifica o el del derecho a una muerte digna (Bayés 68).

Cuando referimos a los muertos y la muerte rehuimos de la condición que compartimos todos, lo que se hace patente en nuestro tiempo es que el ver morir a otro se percibe como un mal, pero dicha construcción de la idea del mal sobre la muerte viene desde muchos siglos atrás. Epicuro, por ejemplo, filósofo helenístico del siglo IV a. n. e. es el pionero en pensar a la muerte de manera racional, considerando que en su contexto existía el miedo irracional sobre los cadáveres. Contra esta idea, Epicuro afirma que:

[…] la muerte hace dichosa la condición mortal de nuestra vida; no porque le añada una duración ilimitada, sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada hay, pues, temible en el vivir para quien ha comprendido rectamente que nada temible hay en el no vivir (125 59).

Estas claves de pensamiento sobre nuestra condición mortal son olvidadas en nuestro tiempo. Siguiendo a Eric Canssell, el sentido de morir durante la pandemia debe orientar nuestra perspectiva en el sentido que la medicina debe basarse en dos objetivos precisos que son: “el de luchar contra la enfermedad y, cuando llegue la muerte, conseguir que los pacientes mueran en paz” (Bayés 68). Eso implica cambiar nuestra perspectiva sobre el sentido de morir en pleno siglo XXI. Ver morir a los nuestros, acompañar a la muerte, buscar estrategias con el avance tecnológico que supone nuestro tiempo durante esta pandemia para posibilitar el acompañamiento de los enfermos por COVID-19, es una parte esencial para transformar la hostilidad de los hospitales contemporáneos.

En suma, desde un rastreo conceptual, es irremediable reconsiderar el sentido de nosocomio que viene del griego nosokomion: derivado de nosos o nusos que refiere a enfermedad y del verbo komo que refiere a cuidar. En su conjunto, esta expresión se usa para nombrar al espacio destinado y/o exclusivo del “cuidado de los enfermos” (Benveniste 313).

Por último, pensar en el cuidado y en la enfermedad dentro del espacio del nosocomio supone darle a la muerte el sentido que tiene. Prepararse para la muerte, no solo es un prepararse exclusivo para aceptar a nuestra propia muerte, sino para aceptar la muerte de los demás (Cicerón 166). Este rasgo de una muerte en común exige hacer circular el sentido del cuidado y el derecho a una idea de la muerte digna de cada quien, en un espacio que supone tanta hostilidad como el hospital.

Ciudad de Puebla, 6 de septiembre de 2020


[i] Veáse en tiempo real en el “Tablero Nacional Covid 19 en México”, consultado en https://coronavirus.gob.mx/datos/

Referencias

Epicuro, Obras, Madrid: Tecnos, 2007.

Shumacher, Muerte y mortalidad en la filosofía contemporánea, Barcelona, Herder, 2018.

Cicerón, Disputaciones Tusculana, libro I, xxxi, 75.

Bayés, “La sociedad contemporánea ante el dolor y la muerte”, Humanitas, humanidades médicas, volumen 1, número 1, enero-marzo 2003.

Benveniste, El vocabulario de las lenguas indoeuropeas, Taurus, Madrid, 1983.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s