La idea de contagio en tiempos de coronavirus

Marco Antonio Cruz Martínez

El concepto de contagio puede definirse como la transmisión de una enfermedad que se da principalmente por medio del contacto, sin embargo, en tiempos de pandemia dicho concepto adquiere solo una significación: eludir a los enfermos y cualquier persona que ponga en riesgo mi salud.

Para evitar la propagación de un virus se evita que la mayoría de las personas entren en contacto, así que la mejor medida que se puede adoptar es poner en cuarentena a la ciudad o incluso al país; dicha media de prevención ha sido utilizada para combatir el virus del COVID-19, se trata de un confinamiento donde la mayoría de las personas se quedan en casa, salen lo menos posible y así se evita el contacto y la propagación. La cuarentena es una medida de sanidad que surgió aproximadamente en 1374 en Italia, se trataba de un cordón sanitario y de un periodo de aislamiento que se le aplicaba a los buques que llegaban de diversos puertos que tenían mala reputación médica; el primer puerto que se decretó en cuarentena fue Rasuga en 1377[1] y en el siglo XV dicha medida adquirió nuevas metodologías, ya  no se trataba sólo de aislar un buque sino se debía mantener en constante observación, los pasajeros y las cosas se debían mantener en espera hasta que pasara un periodo establecido donde se creía que el virus había sido erradicado.

Ante el surgimiento de las diversas pandemias que han azotado al mundo, posiblemente la primera reacción humana siempre ha sido el miedo a contagiarse. Lo que hemos aprendido de la pandemia del COVID-19, así como de las pandemias anteriores (la peste negra, viruela, la gripe española, etc.), es que el riesgo de contagio aumenta si se mantiene cierto contacto y proximidad con una persona enferma, así que, para evitar la transmisión de un virus, se tiene que hacer todo lo contrario, evitar todo contacto posible y marcar un distanciamiento con las personas enfermas y sanas; dicho distanciamiento puede ir desde una separación considerable que garantiza el bienestar así como el confinamiento.

Photo by Erik Mclean on Pexels.com

Si bien la cuarentena surgió como un término marítimo, no podemos negar que su aplicación en las sociedades que sufren de una pandemia tiene el mismo objetivo, evitar el contagio y propagación de un virus. En la pandemia del coronavirus podemos observar que el término cuarentena se emplea con dos fines, para aislar a una persona enferma que es considerada como posible portador de virus, o bien, es el aislamiento entre las personas que conforman una ciudad para evitar cualquier contacto posible. No sólo la cuarentena y el distanciamiento son las medidas que evitan el contagio, en la actualidad podemos observar que para evitar una posible infección del virus del COVID-19 se ha implementado diversas medidas que tienen un uso personal como pueden ser el uso obligatorio de mascarilla, careta de plástico, lentes de seguridad así como el uso de guantes de látex, se debe evitar cualquier tipo de contacto (saludos, abrazos, besos), cambiarse de ropa y calzado sí salimos de casa, así como evitar cualquier contacto con nosotros mismos como tocarse la nariz o la boca, frotarse los ojos y se debe procurar lavarse las manos constantemente; dichas medidas de sanidad se desprenden de la idea de contagio, del temor por ser contagiados de coronavirus y sufrir una muerte dolorosa.

En el texto La emergencia viral y el mundo de mañana, Byung-Chul Han afirma

El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa sólo de su propia supervivencia. La solidaridad consiste en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa (110).

Posiblemente no es el virus en sí mismo lo que nos aísla sino es la idea de contagio la que hace que cada sujeto se preocupe por su propia salud; la mayoría de las personas no sabemos qué es el virus SARS-CoV-2, cuáles son sus componentes, sino simplemente sabemos sus consecuencias que van desde la fiebre, congestión nasal, dolor muscular hasta el dolor torácico, dificultad para respirar, tos con sangre, convulsiones y la muerte.

La idea de contagio es la responsable de provocar el distanciamiento social convirtiendo a cada individuo en un potencial untador; lejos de que el coronavirus despierte la solidaridad entre los individuos nos aísla y nos individualiza, no nos preocupamos por la salud de los otros sino por la salud personal, cada sujeto no deja que el otro lo toque para evitar ser contagiado de un virus altamente peligroso.

La idea de contagio no tiene otra referencia más que eludir a los enfermos, a las personas y todo lugar posiblemente infectado, nos ha quitado el deleite de saludar, abrazar y mantener contacto con nuestros seres queridos, ya que esos son los principales medios por los que un virus se puede transmitir.

En esta pandemia del coronavirus hemos aprendido a controlarnos y disciplinarnos por el bien de nuestra propia salud, cambiando desde nuestros modos alimenticios, higiénicos, actividades físicas, pero sobre todo nuestra relación con los otros por el temor a contagiarnos. No podemos negar que lo más peligroso durante una pandemia es juntarnos o reunirnos, los otros y las otras son el verdadero peligro de ahí que las medidas de cuarentena, distanciamiento y el no contacto sean necesarias y obligatorias. Como podemos darnos cuenta, el coronavirus más que una enfermedad es un miedo al contagio, una orden de confinamiento y de distancia, así como la ruptura absoluta de la cotidianidad.

El coronavirus no debe ser concebido como el cambio de conciencia o el inicio de una revolución social, sino es la enfermedad que nos lleva al distanciamiento social y al individualismo por temor a contagiarnos.    

Ciudad de Puebla, 1 de septiembre de 2020.    


[1] Cf. Ledermann, Walter. “El hombre y sus epidemias a través de la historia”. Revista chilena de infectología. 2003, p. 15.  

Bibliografía

Han Byung-Chul. “La emergencia viral y el mundo de mañana”. Sopa de Wuhan. Ed. Pablo Amadeo. La plata: Aspo, 2020. Ledermann, Walter. “El hombre y sus pandemias a través de la historia”. Revista chilena de infectología. 2003: 13-17. Impreso.  

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s