Solidaridad Cubana en tiempos de COVID-19

Alberto Tico Arenas

Luis Gerena

A mediados de marzo de 2020, cuando los efectos devastadores de la pandemia de COVID-19 ya se hacían sentir en varios países europeos, el crucero transatlántico MS Braemar –que llevaba 682 turistas, principalmente británicos, y 381 miembros de la tripulación- buscaba desesperadamente un puerto para poder atracar (Knobloch, 2020; Reynolds y Oppmann, 2020). Cuando se comprobó que docenas de pasajeros y miembros del equipo estaban contagiados por el virus, las naciones caribeñas, una tras otra, le cerraron sus puertos al desventurado barco. Los gobiernos de la República Dominicana, Curaçao, Barbados, Bahamas, Colombia y Jamaica le negaron la entrada al barco, por miedo a poner en riesgo a su propia población. Cuba, por el contrario, permitió a esas personas desembarcar en Mariel, un puerto ubicado al oeste de La Habana. Una cuestión clave que eso plantea es la siguiente: ¿qué permitió al gobierno cubano la posibilidad de mostrar tanta solidaridad cuando todas las otras naciones se negaban a tender una mano abierta? 

Para contestar a esa pregunta, cabe entender el contexto histórico general del sistema de salud cubano. Antes de la revolución del 1959, el sistema de salud cubano era predominantemente privado, con servicios públicos limitados y de baja calidad con un enfoque sobre lo curativo en vez de lo preventivo, y con un gran desequilibrio en términos de acceso y de calidad entre las zonas urbanas y las zonas rurales (Liebowitz, 1969; Valdés, 1971; WHO, 2008). Mientras las zonas urbanas en Cuba tenían un sistema de salud de relativo alto nivel para quien se lo podía permitir, la pobreza y la atención médica ineficiente eran la norma en las zonas rurales, donde vivía más del 40% de la población. Con la revolución, la implementación de un sistema de salud gratuito y extenso mejoró drásticamente las condiciones sanitarias para los residentes urbanos pero sobre todo para los rurales. El gobierno socialista cubano estipuló en su constitución nacional que “todos tienen derecho a que se atienda y proteja su salud. El Estado garantiza este derecho”. Eso no ocurrió de un día para el otro; costó aproximadamente dos décadas para que el sistema de salud cubano, junto con otros servicios sociales, fuera finalmente reconocido como uno de los más avanzados y eficientes del mundo. En la década de 1980, Cuba había creado un aparato de servicios sociales que permitió una cobertura de salud universal, la alfabetización universal, la erradicación de varias enfermedades, un acceso generalizado al agua potable y a un saneamiento básico. Gracias a esos servicios sociales, Cuba también pudo llegar a tener las tasas de mortalidad infantil más bajas y las esperanzas de vida más largas de toda la región.

Créditos: AP

El eje central del sistema de salud cubano es que recurre tanto a consultorios como a policlínicas basadas en la comunidad (O’Hanlon y Harvey, 2017; WHO, 2008). Los consultorios incluyen a un equipo constituido por un/a doctor/a y un/a enfermero/a que trabajan desde su oficina y a domicilio; las policlínicas funcionan como centros organizados con suficientes médicos y enfermeros/as para poder atender a hasta 35,000 pacientes por clínica. Ese sistema de salud, basado en el cuidado preventivo, se concentra en la interrelación que hay entre el bienestar físico, mental y social de los individuos y de las comunidades. Cabe señalar que uno de los héroes nacionales de Cuba, José Martí, poeta y filósofo del siglo XIX que tuvo una gran influencia en la revolución cubana, defendía la importancia de un sistema de salud basado en un cuidado preventivo. Escribió, en 1883 que “La verdadera medicina no es la que cura, sino la que prevé: la higiene es la verdadera medicina” (en Elizarde Gálvez et al., 2016).

Es precisamente ese sistema que le permitió a Cuba tomar medidas antes de que llegue en la isla el primer caso de COVID. Como un reporte lo indica, “Antes de que sea señalado el primer caso, el gobierno cubana ya había desplegado equipos de médicos, enfermeros/as, y estudiantes de medicina para preguntar, de puerta a puerta, acerca de síntomas respiratorios y para educar al público sobre la enfermedad. Envió los casos sospechosos a centros de aislación estatales y trazó todos sus contactos recientes.” (Taylor, 2020.)  La prueba del éxito Cubano en ese aspecto se encuentra en los limitados números de muertes debidas a la pandemia: por mediados de agosto del 2020, Cuba tenía menos de 100 muertes (una de las tasas per capita más bajas en el mundo); mientras el coloso a su norte estaba excediendo las 165,000 muertes.

Créditos: EFE / Yander Zamora

No se trata aquí de romantizar al sistema de salud cubano. En parte debido al embargo estadounidense tanto como a las pobres condiciones socio-económicas en general, existe una grave escasez de medicamentos, de equipos de radiografía y otros recursos materiales; las condiciones sanitarias en los hospitales se han deteriorado; la corrupción rige debido a los bajos salarios de los médicos; y existe una fuga de cerebros con muchos médicos que se quedan en el extranjero (O’Hanlon y Harvey, 2017). A pesar de esa realidad, Cuba demostró una verdadera solidaridad internacional con los países necesitados: hay brigadas medicales cubanas actualmente luchando en contra de la pandemia en 30 países distintos. Mientras países más ricos y más desarrollados cierran sus fronteras y guardan los recursos para su propia población, Cuba demostró que, a pesar de sus propias carencias, es posible extender una mano a los que lo necesitan. 

Mientras los casos de coronavirus aumentan en varios países del mundo, sin que se pueda vislumbrar el fin de todo eso, Cuba ofrece al mundo un homenaje conmovedor a la solidaridad humana. Como lo señaló el ministro de relaciones exteriores cubano en relación al crucero MS Braemar, “Esos son tiempos de solidaridad, de entender la salud como un derecho humano, de fortalecer la cooperación internacional” (Knobloch, 2020). Como José Martí lo escribió más sucintamente en 1895, “Patria es humanidad” (en Elizarde Gálvez et al., 2016). Para Martí, la Patria se refería a la capacidad de una nación de integrarse con los demás sin prejuicios o egoísmo. La Patria veía al otro como una extensión de sí, como la constitución de una familia unida, altruista, benevolente. Cuba nos enseñó que ese es el único camino hacia una solidaridad verdaderamente eficaz. La investigación para encontrar una vacuna, ahora misión de las naciones poderosas, ofrecería sin duda una solución inmediata y permitiría un retorno a la “normalidad”, pero no nos prepararía para la próxima pandemia. La única manera de prepararnos a eso, como nos lo enseñó Cuba, es hacer que la ciencia y la tecnología, acompañadas por políticas económicas y sociales, tengan intereses distintos a los que prevalecen en nuestra sociedad; intereses que han sido causa de daños ambientales y sociales y que han dejado la mayor parte de las naciones del mundo sin defensas frente a esa catástrofe. 

Tucson, Arizona y Ciudad de México, 12 de agosto de 2020.

Referencias

Elizarde Gálvez,Miriam Gloria, Plá García, Avelino, Friera Bacallao, Alfonso, Solares Carreño, Juan Carlos, Nieves Sardiñas, Blanca. (2016).  El pensamiento de José Martí en la salud pública cubana. Rev. Med. Electrón 38(3).

Knobloch, Andreas. (2020, March 17). Cuba pone fin a la odisea del crucero MS Braemar. Deutsche Welle. https://www.dw.com/es/cuba-pone-fin-a-la-odisea-del-crucero-ms-braemar/a-52810027

Liebowitz, Michael. (1969). The Cuban health care system: A study in the evaluation of health care systems. Yale Medicine Thesis Digital Library. 2863.

O’Hanlon, Claire E., & Harvey, Melody. (2017, October 6). Doing More with Less: Lessons from Cuba’s Health Care System. The Rand Blog. https://www.rand.org/blog/2017/10/doing-more-with-less-lessons-from-cubas-health-care.html 

Reynolds, Emma, & Oppmann, Patrick. (2020, March 16). Coronavirus-hit cruise ship in diplomatic scramble to find somewhere to dock. CNN. https://www.cnn.com/travel/article/cruise-transatlantic-coronavirus-gbr-intl/index.html

Taylor, Luke. (2020, July 3). How Cuba and Uruguay are quashing coronavirus as neighbours struggle. New Scientist. https://www.newscientist.com/article/2247740-how-cuba-and-uruguay-are-quashing-coronavirus-as-neighbours-struggle/#ixzz6USpsqByB

Valdés, Nelson P. (1971). Health and revolution in Cuba. Science & Society, 35(3), pp. 311-335

WHO. (2008, May). Cuba’s primary health care revolution: 30 years on. Bulletin of the World Health Organization, 86(5), 327-329.

Un comentario

  1. Hola Arturo, de nuevo muchas graciasSe lo haré llegar a TicoQue tengas un buen dìaNos hablamos Luis Gerena Carrillo Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales (IIHUCIS) UAEM 7773297082

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