Habitar en tiempos de Pandemia (XIV)

José Antonio Mateos Castro

Tedros Adhanom Gebreyesus, el director general de la Organización Mundial de la salud (OMS) afirmó que el virus sigue siendo el enemigo público número uno, pero por las decisiones y acciones de gobiernos y de la población en general parecen no sentirlo ni considerarlo de ese modo. Con el daltonismo político y social, el semáforo se ha convertido en un péndulo que se mueve del color naranja al color verde y viceversa como una guillotina. “El único objetivo del virus es encontrar personas para infectar.”[i] Afirmó Adhanom Gebreyesus. Y, sin embargo, se nos pide “regresa a trabajar, pero ten el mayor cuidado posible con el bicho porque aún te puede matar” nos dice Rafael Gómez Choreño.[ii] Ello es muestra de la incertidumbre que habitamos en nuestros espacios individuales y públicos.

El muertómetro sigue moviéndose de manera permanente y no cesa de marcar; el número de infectados y de muertes anuncia una situación ya visible desde el inicio de la pandemia: sistemas de salud rebasados y precarios, contradicciones sociales y económicas y, por consiguiente, muertes “inevitables” como si las cartas de la historia estuvieran ya echadas, ¿cómo se podría combatir una pandemia de esta naturaleza en tales circunstancias? En algunos lugares del país y del mundo con el semáforo en color verde, la población vuelve a hacer lo mismo de siempre, regresar a la normalidad; a esa normalidad que ya era la crisis o, simplemente nunca se salió de ella porque nunca se tuvo conciencia de lo que implicaba.

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Lo dicho, me recuerda a lo escrito por Albert Camus en El mito de Sísifo,[iii] texto en donde problematiza el asunto del suicidio y el valor de la vida. Ahí presenta al mito como una metáfora del esfuerzo inútil del hombre (una filosofía del absurdo) por cambiar las cosas. La filosofía supuesta, sostiene que nuestras vidas son insignificantes y que no tienen más valor que el sentido que le damos. Su ensayo inicia con una afirmación categórica, “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía.” Por eso se pregunta si hay alguna alternativa al suicidio.

El escritor francés describe la rutina de nuestras vidas diarias: despertarnos, bañarnos, tomar café, ir a trabajar, comer, salir al tumulto de la ciudad, tomarse una cerveza, regresar a casa, ver televisión, dormir y repetirlo todos los días; tal vez lo que hemos estamos haciendo durante el arraigo voluntario o lo que se está haciendo ahora con el regreso a la “nueva normalidad”. Sin embargo, un día despertamos y nos preguntamos: ¿Es posible encontrar sentido a nuestras vidas? ¿por qué quiero enamorarme? ¿por qué quiero ser feliz? ¿por qué quiero salir a la calle? ¿por qué ir al supermercado?, etc. La cuestión es que estas preguntas pueden tener respuestas, tal vez inmediatas, pero sabemos que, al final, siempre serán insatisfactorias.

Es así que el sentimiento del absurdo, el reconocimiento profundo de la inanidad y la intrascendencia del hombre frente al destino, sólo este puede ser rescatado cuando se actúa como si pudiera cambiar el universo. “Nada es una tragedia hasta que el héroe –nos dice Camus– es consciente de su circunstancia” Ello podemos también confirmarlo en la cita que recupera de Píndaro al inicio del texto “Oh, alma mía, no aspires a la vida inmortal, pero agota el campo de lo posible.” Paradójicamente la población hace hasta lo imposible por no cambiar la rutina y regresar a lo mismo, a lo que unos llaman la “vieja normalidad”.

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Sabemos que Sísifo fue condenado a estar ciego y a empujar perpetuamente un peñasco gigante hacia la cima de una montaña, sólo para que volviera a caer rodando, desde donde debía recogerlo y empujarlo de nuevo hasta la cumbre y así indefinidamente como nosotros repetimos lo que siempre hemos hecho antes de la pandemia, una y otra vez. Sin embargo, confrontar en todo momento el absurdo de la completa inutilidad de la vida y, ese constante confrontarse con el absurdo a través del mayor número de experiencias vividas es lo que daría sentido a no renegar del absurdo y a romper con el eterno retorno de lo mismo. Se trata de encontrar un momento, un resquicio de libertad y de conciencia como cuando Sísifo en la cima de la montaña, a pesar de estar ciego, sabía que el paisaje estaba ahí. Ese instante, esa conciencia rompió con la normalidad de su destino y, podríamos decir, que en nuestro caso es romper con normas y valores establecidos como verdades absolutas e inmutables que se nos han impuesto desde un sistema económico y político, como afirma Camus, “no hay castigo más terrible que el mundo inútil y sin esperanza”, porque al final de cuentas, el hombre tiende siempre a buscar un orden, un sentido a las cosas y a su vida, pero un sentido humano, ya que nuestra tragedia no se consuma hasta que caemos en la cuenta de la condición que habitamos y reproducimos, porque las más de las veces adquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar.

Tenemos pues que aprender a convivir con este virus, a caminar entre tantos muertos, pero deseamos que, como Dante en La Divina Comedia, al salir del infierno veamos las estrellas de la noche resplandeciendo; que esas estrellas nos estén esperando también a nosotros. Es un deseo, “un sueño, tan fuerte como para apagar todo el dolor del presente y del pasado: que el mundo sea mejor que su pasado, que el mundo sea mejor que su presente, que el mundo sea mejor que su futuro.” (Raúl Zurita)[iv]

Ciudad de Tlaxcala, México, 20 de julio de 2020.


[i] Consultado en https://news.un.org/es/story/2020/07/1477391

[ii] “Furia e incertidumbre” consultado en https://pensarlapandemia.com/2020/07/09/furia-e-incertidumbre-en-una-ciudad-atribulada/

[iii] Camus, Albert, El mito se Sísifo. Madrid, Alianza, 1985.

[iv] Entrevista realizada por Andrés Gómez en la Tercera PM el día 12 de junio de 2020.

Un comentario

  1. Sólo una cuestión: ¿ No me queda claro como el autor del artículo, pasa, a propósito, del semáforo de péndulo a guillotina? Será posible una explicación mejor fundamentada de este paso. Gracias.

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