La Atlántida frente al Dragón: Filosofía, enfermedad y resistencia

Fernando Solis Luna

Al poeta y al sabio todas las cosas se les acercan amistosamente y quedan consagradas, todas las vivencias son útiles, todos los días sagrados, todos los hombres, divinos. Emerson

Desde el momento en que la pandemia del nuevo coronavirus fue declarada, los discursos que le han hecho visible y enunciable, por una parte, han dictado lo que se debe hacer, para actuar de un modo y esperar en consecuencia lo equivalente a ese comportamiento en aras de evitar la enfermedad y la potencial muerte. Por otro lado, dichos niveles discursivos también han tenido una carga política en exceso neoliberal que exigen la producción del trabajo sin importar los medios y las formas técnico-prácticas para no detener la economía. En contra sentido a dichos discursos han surgido las voces de los poetas y de los sabios, quienes han dedicado gran parte de su reflexión a la situación real y doliente de las personas.

Esas voces se han encargado de dotar a la pandemia de un significado social con un trasfondo ético y político que rebasa el espectro económico que le acompaña. Esas  narrativas, de igual forma, han codificado discursos que explican las condiciones de posibilidad que han hecho emerger a la enfermedad como un espectro que trastoca lo vital de las personas, es decir, la vida doliente, la vida alegre, la vida existencial de aquellos que vivencian la enfermedad misma. En ese registro se encuentra el discurso de los filósofos. Algunos de ellos han afirmado que el mundo está en crisis, pero ¿qué puede estar en crisis cuando Alain Badiou señala que: “[…] la situación actual, marcada por una pandemia viral, no tenía nada de excepcional”?[i] Si nos remitimos a la historia, en efecto, entenderemos la relación que ha existido entre los grupos humanos y las enfermedades. Existen documentos que dan cuenta de una larga  lista de casos históricos donde la muerte y enfermedad ha estado ligadas a la vida de las comunidades. Desde la peste negra hasta el Covid-19.

No obstante, debe existir algo extraordinario en la actual situación que la hace una situación doliente. ¿Qué es lo que está en crisis en nuestro mundo y que la ciencia positiva podría obviar con cierta facilidad? Lo que está en crisis, es nuestro mundo social; lo que el progreso mismo ha construido para cimentar la Nueva Atlántida.  

Las reflexiones de Giorgio Agamben, Slavoj Žižek, Judith Butler, Fernando Savater, Noam Chomsky, Paul B. Preciado, Jean-Luc Nancy, Franco Berardi, Santiago López Petit, Gabriel Markus, Byung-Chul Han, Gustavo Yáñez González, Patricia Manrique, Roberto Espósito, Edgar Morin, Peter Singer, Achille Mbembe, Michel Onfray, y todos los partícipes del proyecto Pensar la pandemia: Philosophize with Face Mask,[ii] han tratado de tejer discursos que toman al hombre como especie, pero también al hombre como persona; al hombre como consciencia de sí. Las preguntas que guían la codificación de esos discursos están dirigidas a las condiciones socio-históricas que nos pueden dar una idea de cómo leer las partituras de la pandemia que está desgarrando el phatos de las personas: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿cuáles fueron las condiciones que posibilitaron que las personas se sintieran tan vulnerables al saber que la muerte recorre las calles sin morada específica?, ¿qué es lo que nos permitió que aceptáramos, sólo en nombre de un riesgo que no podía ser especificado, suspender nuestra amistad y amor, porque nuestro prójimo se había convertido en una posible fuente de contagio?… Todas estas preguntas se mueven en el plano de la inmanencia de las personas. Toman en cuenta, entonces, que el sujeto codifica su existencia a partir de las condiciones históricas de su presente inmediato. 

En ese sentido ¿cómo tiene que leerse la pandemia?, ¿cómo la hacen aparecer los discursos filosóficos?  Como fenómeno social, porque la enfermedad afecta el comportamiento de las personas en diferentes niveles, es decir, implica la transformación de las vivencias entre el sujeto y su realidad. Es por ello que toda epidemia aparece y es enunciada de manera diferente en un territorio o en un Estado. Sólo hay que tomar en cuenta la diferencia de las condiciones materiales entre un país y otro, sin embargo, estas no son las únicas que determinan la aparición y enunciamiento de la pandemia; pues las formas de gobierno, los mecanismos de control moral y social de toda una nación y todo lo relacionado con la consciencia espiritual de un pueblo también jugarán un papel importante. Todas estas cuestiones vinculadas con la temporalidad y el espacio de acción de los sujetos, que son por consecuencia sujetos de tiempo, permiten construir un diagnóstico sobre la pandemia que abarca un presente donde el dolor y la angustia son factores de la más pura reflexión.

Pensar la pandemia como un fenómeno social es mirarla como condición de posibilidad para resistirla. En otras palabras, es mirarla como la condición que nos permite reformular la existencia a partir de una actitud valiente, es decir: “[…] a partir de un ethos filosófico que se podría caracterizar como crítica permanente de nuestro ser histórico”.[iii] Ese ethos exige responder a un imperativo que Baudelaire enunció con mucha fuerza a mediados del siglo XVIII: “No tenéis derecho a despreciar el presente”. Comprender las condiciones que nos permitan vivenciar la pandemia como un fenómeno social es un acto reflexivo, “de uno sobre sí mismo, mediante el cual uno intenta elaborase, transformarse y acceder a cierto modo de ser”.[iv] Esto es construir una ontología crítica de nosotros mismos; construir más precisamente una ontología histórica de nosotros mismos y ello exige mirar cómo ciertos fenómenos vivifican lo miserables que podemos ser, pero no por ello, renunciaremos a nuestra posibilidad de habitar la tierra con plena facultad de acción.   

Ciudad de México, 28 de junio de 2020.


[i] Badiou, Alain, “Sobre la situación epidémica”. En Lobo Suelto! (http://lobosuelto.com/sobre-la-situacion-epidemica-alain-badiou/), consultado el 16 de junio de 2020.

[ii] Cf. https://pensarlapandemia.com/blog/

[iii] Foucault, Michel, Estética, ética y hermenéutica, Paidós, Barcelona, 2010, p. 985.

[iv] Foucault, Michel, “La ética del cuidado de sí como práctica de la libertad”. Estética, ética y hermenéutica, ed. cit., p. 1028.

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