Biopoder y la “nueva normalidad” del COVID-19

Jordan Liz

Cada día parece haber un nuevo encabezado o un diferente político que llama la atención en cómo el COVID-19 ha perturbado la sociedad e impactado la vida de todos –cómo ha resultado en una “nueva normalidad”. Para muchos, esta “nueva normalidad” es el punto de reunión de la desesperación y la angustia. Es una súbita y nada bienvenida interrupción en los proyectos e iniciativas. Sirve como una nueva fuente de estrés y ansiedad sobre qué sucederá con ellos mismos, con sus seres queridos, con su nación y con la humanidad. 

Para otros, es una razón para tener esperanza. Más importante aún: la “nueva normalidad” de vida durante la pandemia es temporal, también está la nueva normalidad que emerge si la sociedad es capaz de sobrellevar esta crisis. La pandemia actual ha hecho evidente y claro el vasto número de problemas que plagan nuestra sociedad, desde desigualdades económicas, a la realidad de racismo y xenofobia, hasta la severa falta de seguridad social, entre otros problemas. Al mismo tiempo, esto ha puesto en claro que los “trabajadores esenciales” siempre han sido los peores pagados y los más menospreciados. El COVID-19 ha expuesto estas realidades de una manera tan obvia que para algunos es imposible imaginar el futuro sin ser meramente un deshecho de las desigualdades sociales, políticas y económicas del pasado.

De cualquier manera, otros son indiferentes, algunos visualizan la próxima “nueva normalidad” como algo mucho más familiar, de cualquier manera, con quizás más oportunidades para la enseñanza a distancia y el trabajo remoto. Sin embargo, esta actual fascinación con la “nueva normalidad” genera preguntas inmediatas. Aquí me enfocare en dos puntos: El primero, ¿qué es la “nueva normalidad”? Y el segundo: ¿cómo se decidirá en el futuro la “nueva normalidad”?

Una característica clave de la “nueva normalidad” es el énfasis en la singularidad de las normas. Esto significa que existe una “nueva normalidad” durante la pandemia que será precedida por una “nueva normativa” cuando la crisis termine. Este alegato trata de una “nueva normativa” singular que, supuestamente, todos estamos viviendo. Pero ¿qué es esto? ¿Una amenaza de infección? Pudiera ser, pero probablemente esto genera más preocupación para la tercera edad y para aquellos que están inmunocomprometidos que para aquellos que solicitan reabrir las fronteras de los Estados. ¿Estabilidad financiera? Nuevamente, puriera ser, pero las realidades económicas de la pandemia han variado tremendamente, dependiendo de quién posee suficiente riqueza, quién se permite trabajar remotamente desde casa, quién está clasificado como un “empleado esencial” o si quiera quién está empleado. ¿Soledad? Probablemente, pero esto también será diferente dependiendo de quién vive con otros, o quién está acostumbrado a interactuar virtualmente, quién yace en un hospital o aquel que es un mero introvertido.

En el mejor de los casos, parece que solo podríamos hablar de una sola nueva normalidad en un margen muy amplio, e incluso así de cualquier manera parece inclinarse hacia las preocupaciones de algunos. Esto, en mi opinión es tanto muy real como nada sorprendente. Si nada más, la pandemia actual ha mostrado las diferencias extremas entre las vidas de los que tienen y los que no tienen. En los Estados Unidos, siempre ha sido el caso dependiendo de múltiples factores, tales como la raza, la clase, el género. Las experiencias “comunes” bifurcarán significativamente. La vida “normal” de una persona que es hombre caucásico de clase alta es diferente que aquella de una persona latina. En resumen, no existe un “común” para la experiencia Norteamericana.

Pero si esto es cierto, ¿Por qué no hablar de nueva normalidad? Ahora, quizá, uno podría argumentar que la singularidad es intencionada como mensaje de unidad –como un símbolo de que todos estamos en esto a pesar de estar a metro y medio de distancia. Es una linda idea, pero esto sumaría a esta unidad al costo del no-reconocimiento, y ese es el problema.

El filósofo francés Michel Foucault argumenta que este discurso o la manera del discurso, como en cualquier periodo histórico, es el producto de una red de conocimiento y poder. Entre estos conceptos hay una forma a la cual él denomina biopoder. Burdamente hablando, el biopoder está supuesto al control y la regulación de la vida, la salud y las capacidades reproductivas de los cuerpos y su población. Este control es logrado a través de diferentes tácticas tales como la fertilización forzada, el control del número de abortos y las actuales órdenes del tipo “Quédese donde está”.

Ahora, para maximizar la salud de la nación, el biopoder puede buscar la remoción de las posibles amenazas a su supervivencia. Por lo tanto, el biopoder crea divisiones entre la población “normal” que debe proteger y la población de los “anormales” que peligran su supervivencia. Esto por supuesto, levanta una pregunta inmediata: ¿Cómo puede un Estado que esta supuesto a proteger la vida, justificar el asesinato de la misma? Para Foucault la respuesta es simple: mata a través de la exclusión. Aquellos determinados como “indeseables” no son dotados con las mismas protecciones, oportunidades y seguridad que la población “normal” goza. Tal exclusión puede tomar diferentes formas: exposición a condiciones de trabajo poco éticas y peligrosas para trabajadores de salarios bajos, una mayor hostilidad policiaca en comunidades “afro”, “violentas”, un muro fronterizo para mantener lejos a los “peligrosos” inmigrantes indocumentados o simplemente con su eliminación del discurso social.

A este punto –el discurso de la nueva normalidad emerge precisamente en una era donde muchas desigualdades prexistentes e injusticias de nuestra sociedad quedan de manifiesto. Aun así, la “nueva normalidad”, mientras se enmascara como inclusiva, no lo es. Tales eliminaciones son aparentes, por ejemplo, las primeras rondas de paquetes de estímulo económico que inmediatamente proporcionaron millones en préstamos a corporaciones, mientras que la mayoría de las familias e individuos aun esperaban recibir su único estímulo monetario y sus beneficios de desempleo. O la desproporcionada cobertura en los medios dada a la gente que protestaba las ordenes de “Quedarse donde estás” en comparación con el mejor organizado movimiento de huelga de arrendatarios.

En todos estos casos, una versión de la normalidad se presupone. Es “normal” rescatar corporaciones financieras, pero no al pueblo; es “normal” para la gente protestar una falta de libertades, pero no un costo alto de renta y las inseguridades sistemáticas financieras que enfrenta la gente “normal”. Ciertamente así es, incluso la idea de la “nueva normalidad” del COVID-19 es opresiva y represiva sobre los privilegios en la perspectiva de aquellos que nunca han sido oprimidos. Para gente “negra” y “morena”, los cuales ya de por si debían ser cuidadosos en como acercarse a un extraño que acostumbra pensar que será asaltado por el mismo. No hay nada nuevo en este llamado distanciamiento social.

Todas esto tiene implicaciones futuras en cómo conceptualizamos la “nueva normalidad” del mundo postCOVID-19. Ahí, nuevamente el enfoque es una única “nueva normalidad”, pero singularidad no es unidad. Tal como en el pasado el futuro aguarda nueva normalidad. La pregunta entonces no debería ser “¿cómo será la ‘nueva normalidad’ sino más bien ¿Qué deseamos que sea?

Para Foucault, las relaciones de poder son ineludibles, pero pueden ser alteradas, el biopoder en sí mismo es un fenómeno relativamente reciente en sí mismo, ya dicho eso, cabe mencionar que requiere de un esfuerzo. Un mundo mejor no es un evento que ocurra naturalmente ni es el producto de una generación espontánea. Esto enfatiza que es importante porque la mayor parte de la discusión actual es sobre la siguiente “nueva normalidad”, esto da la impresión de un pueblo indefenso que intenta comprender qué es lo que le depara el futuro. Este no es el momento para el nihilismo ni determinismo. Mientras el mundo postCOVID-19 aun no toma forma definitiva, pero ya está siendo moldeado por nuestro discurso actual y nuestras acciones. Ya sea que esto salga bien o mal o simplemente queda en nosotros mismos.

California, abril 2020,

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s