COVID-19: lxs filósofxs y la filosofía

Bily López

A raíz del acontecimiento de la pandemia, en los últimos meses se han popularizado en las redes las opiniones de algunos filósofos mainstream al respecto. El flujo de estas informaciones ha sido francamente decepcionante.

Por una parte, porque aquello que los portales de noticias, las redes y algunxs colegas suelen entender como “filósofos” y “filosofía” por lo general queda encerrado en un núcleo muy reducido de pensadores varones europeos (o flujos similares) que piensan desde su condición de privilegio.

JUDITH BUTLER

Por otra parte, porque la mayoría de estos pensadores, que piensan desde el paradigma biopolítico o sus derivaciones, parecen regodearse al encontrar en la pandemia un ejemplo perfecto para mostrar que siempre han tenido la razón, que sus teorías son correctas.

Otro aspecto que contribuye a esta decepción es que incluso los debates entre ellos parecen orientarse a demostrar quién tiene la razón y no a encontrar pautas que nos permitan a todxs hacer frente a esta crisis. Y, finalmente, la decepción se consolida cuando se hacen compilaciones, en libros o artículos, que contienen aquello que los filósofos dicen sobre la crisis, lo que les preocupa, o lo que prevén que pasará en el futuro próximo.

Créditos: Mariana Martínez

Es como si los textos mayores o mainstream no pudieran abandonar el fatalismo, la dominación, el apocalipsis y los ejercicios de poder, y su única apuesta fuera por seguir insistiendo en ello, en su descripción ad nauseam; y es como si estos discursos fueran tomados acríticamente por la comunidad filosófica —y el resto de los internautas—, y no se pudiera decir nada más, pues quienes hablan son los especialistas.

Ante este panorama, habría que recordar que la filosofía, allende su pretensión de universalidad, es siempre un ejercicio singular y situado en contextos específicos, cuyas procedencias deben ser tomadas en cuenta para calcular sus posibles repercusiones en los diferentes ámbitos en los que se insertan; que no todas las ramas de la filosofía parten de los mismos presupuestos, y que por ello la pluralidad es la regla; que el paradigma biopolítico es sólo un posible punto de partida para hacer análisis, y que va mucho más allá del catastrofismo desde el que se le suele posicionar; que a la filosofía nunca se le ha dado bien la tarea oracular de predecir el futuro; y que utilizar una generalización tan burda como los filósofos (universalista y en masculino) no es sino un síntoma de ciertos usos obsoletos del discurso que resultan francamente perniciosos para pensar desde comunidades plurales en donde la diversidad y el desacuerdo son la regla.

A contracorriente del panorama de textos mainstream, que se instaló rápidamente en la opinión pública, y que parece obcecado en insistir en el pesimismo y la fatalidad, recientemente han aparecido otros flujos de perspectivas mucho más interesantes, que más que señalar los infinitos ejercicios de poder y dominación que se cometen en las sociedades contemporáneas para someter a las poblaciones, insisten en señalar espacios cotidianos y minoritarios desde los cuales es necesario comenzar a hacer frente a esta situación mundial. Se trata de textos de pensadorxs latinoamericanxs que parecieran tener otro tipo de apuestas.

Luciana Cadahia

Así lo hacen, por ejemplo, Luciana Cadahia y Germán Cano, quienes proponen una reapropiación del discurso foucaultiano que, más que redundar en la descripción de los dispositivos de poder, insista en las resistencias posibles para la creación de diferentes dispositivos gubernamentales que favorezcan la emancipación y la igualdad. Así lo hace Rosaura Martínez, quien recuerda que la lucha feminista no ha parado y no debe perderse de vista frente a la situación de pandemia. Así lo hace también María Antonia González, quien muestra la importancia de la reflexividad calma en aspectos cotidianos en este periodo de encierro, con sus exageraciones y sus aporías. Juntas, Martínez y González recién publicaron un texto en donde profundizan en el concepto de vida y otros aspectos que es necesario reflexionar. Así lo hace también Alejandra Rivera, al hacer precisiones conceptuales importantes en los debates contemporáneos, y trasladando los problemas de la biopolítica a la bioética. Así lo hace Cristina Rivera Garza, en una crónica que nos obliga a pensar el en cuidado, en la responsabilidad, en la distancia, en la igualdad inexistente pero posible. Así lo hacen diferentes filósofos mexicanos desde diferentes partes del mundo en este proyecto (pensarlapandemia.com), convocado por Arturo Aguirre, en el que desde diversas orientaciones y con distintos grados de experiencia  se ha arrojado luz sobre aspectos relativos al cuidado, al cultivo de sí mismo, a la empatía y a la habitación de los espacios. Así, lo hizo, desde muy temprano, Josu Landa, proponiendo una problematización compleja de la situación desde horizontes teóricos no necesariamente biopolíticos para plantear un estado de peste.

Cristina Rivera Garza

Este panorama, por fortuna, sigue creciendo. Es deseable que los flujos de estos discursos coadyuven a desarticular la discursividad catastrofista de la filosofía mainstream, y que reinstalen la idea de que la filosofía es, ante todo, una práctica, una actividad cuidadosa, pausada, reflexiva, que se ocupa de la actualidad, y que es capaz no sólo de pensar y problematizar realidades específicas, sino de incidir directamente en la transformación de esas realidades y esas problemáticas.

Sería deseable que los discursos sobre el cuidado, la liberación, la reflexión, la igualdad y la procuración de los otros pudieran recuperar otros discursos que en el mismo sentido se vienen produciendo desde hace décadas, y así instalar formas éticas y políticas que se sobrepongan a los discursos de la desolación y la catástrofe que hoy dominan. Esto, por fortuna, no depende de ninguna predicción que se haga hacia el futuro, sino que depende por completo de nosotros mismos.

Ciudad de México, 17 de abril de 2020.

5 comentarios

  1. que desproposito… porque solo no le pone nombre a los famosos filósofos que enuncia acá, acaso para que puedan defenderse. Pero usted prefiere luchar acaso con la sombra de los molinos de viento.

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  2. Ponerle x a los artículos para parecer incluyente a costa de la discusión de las ideas y argumentos, que es lo propio de la filosofía, parece más un querer quedar bien con un grupo de filósofos y filósofas que no tienen la repercusión de los autores que usted critica, no porque ellos sean hombres y estén en privilegio sino porque han hecho escritos buenos al respecto, ¿O acaso Byung Chul Han debe primero disculparse por ser hombre y escribir desde Berlín en vez de argumentar sus ideas como lo hace?

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  3. Me parece excelente su propuesta. Porque desde lo macro analizan los súper filósofos, pero en La cotidiano y los pequeños espacios de interacción deseamos una vida mucho más allá de la obviedad catastrófica.

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  4. Los filxsofos Europeos,en su posición privilegiada sólo se han “divertido” con la pandemia, entonces, sus señalamientos no han sido nada serios. Vomitan a narciso, pues sólo se enfocan a discutir sus propios postulados y sus aciertos. No buscan soluciones. Sostener esa idea es dar un paso hacia el “regionalismo epistémico” y eso puede ser muy peligroso. No hay que pasar de largo que esos autores europeos y burgueses, están pensando desde su presente y están reaccionando ante él. Claro que para eso habían diagnosticado sus posibilidades de acción en un pasado. En realidad no sé exactamente a qué autores crítica el señor López, me imagino que crítica a los compilados en la “Sopa De W…”, pues cada uno de ellos se sometió a la angustia de soportar a los fantasmas de la historia para poder decir que no hay futuro. En su momento han diagnosticado, han levantado la bandera del apocalipsis. Han visto la tragedia y pese a ello se siguen preguntando ¿por qué? y ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Afirmar que el diagnóstico es acertado en un momento de crisis, no es irrelevante, porque si el veneno tiene tal o cual color, sabor, tamaño, es posible reaccionar, es posible resistir ante los problemas que ha provocado el veneno (si el diagnóstico fue correcto, hay formas de encontrar curas)

    Los filósofos y filósofas no deben hacer todo el trabajo para que la filosofía cure la “realidad.” No hay que darles esa tarea, ya que de hacerlo, podrían convertirse en tiranos, es decir, en los monarcas que dictan las formas de acción para “liberarse.” Cuando la resistencia es universal y plural, seguro habrá algún tipo de imposición. Me gustaría señalar también que las visiones más severas del presente, no incitan inacción necesariamente. Decir “no hay nada qué hacer para mejorar esto” es metódico, es una simulación de escepticismo, porque muchos de los que han pensado así en una edad temprana de su pensamiento, siguieron preguntándose debidamente cosas sobre su presente hasta el último día de su vida. Preguntar es una forma, de muchas posibles, de resistencia. Preguntar tomando en cuenta a la historia posibilita una resistencia mejor diseñada.

    El autor dice “que más que señalar los infinitos ejercicios de poder y dominación que se cometen en las sociedades contemporáneas para someter a las poblaciones, (otros pensadores, en su mayoría latinoamericanos) insisten en señalar espacios cotidianos y minoritarios desde los cuales es necesario comenzar a hacer frente a esta situación mundial.” Pues me imagino que toda esa nueva gama de pensadores (que piensan desde un lugar no privilegiado) pueden reformular nuevas nociones de trabajo teórico y resistencia práctica gracias a la pluralidad de posturas que hay actualmente. Gracias a la historia y al detalle que en ella podemos encontrar y que otros han analizado. En pocas palabras la “contracorriente del panorama de textos mainstream” nace como resultado de esos mismos textos mainstream. No podemos decir qué filosofías o que reflexiones son las más sensatas para lograr la resistencia, porque si lo hacemos estamos dando un paso a la dictadura.

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  5. Los filxsofos Europeos, en su posición privilegiada sólo se han “divertido” con la pandemia, entonces, sus señalamientos no han sido nada serios. Vomitan a narciso, pues sólo se enfocan a discutir sus propios postulados y sus aciertos. No buscan soluciones, para ellos todo es catástrofe. Sostener esa idea es dar un paso hacia el “regionalismo epistémico” y eso puede ser muy peligroso. No hay que pasar de largo que esos autores europeos y burgueses, están pensando desde su presente y están reaccionando ante él. Claro que para eso habían diagnosticado sus posibilidades de acción en un pasado. En realidad no sé exactamente a qué autores crítica el señor López, me imagino que a los compilados en la “Sopa De W…”. Al respecto señalaría que cada uno de ellos se sometió a la angustia de soportar los fantasmas de la historia para poder decir que no hay futuro, es decir, diagnosticaron y levantaron la bandera del apocalipsis después de una ardua tarea. Han visto la tragedia y pese a ello se siguen preguntando ¿por qué? y ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Afirmar que el diagnóstico es acertado en un momento de crisis, no es irrelevante, porque si el veneno tiene tal o cual color, sabor, tamaño, es posible reaccionar, es posible resistir ante los problemas que ha provocado el veneno (si el diagnóstico fue correcto, hay formas de encontrar curas)
    Los filósofos y filósofas no deben hacer todo el trabajo para que la filosofía cure la “realidad.” No hay que darles esa tarea, ya que de hacerlo, podrían convertirse en tiranos, es decir, en los monarcas que dictan las formas de acción para “liberarse.” Cuando la resistencia es universal y plural, seguro habrá algún tipo de imposición. Me gustaría señalar también que las visiones más severas del presente, no incitan inacción necesariamente. Decir “no hay nada qué hacer para mejorar esto” es metódico, es una simulación de escepticismo, porque muchos de los que han pensado así en una edad temprana de su pensamiento, siguieron preguntándose debidamente cosas sobre su presente hasta el último día de su vida. Preguntar es una forma, de muchas posibles, de resistencia. Preguntar tomando en cuenta a la historia posibilita una resistencia mejor diseñada.
    El autor del presente texto dice: “que más que señalar los infinitos ejercicios de poder y dominación que se cometen en las sociedades contemporáneas para someter a las poblaciones, (otros pensadores, en su mayoría latinoamericanos) insisten en señalar espacios cotidianos y minoritarios desde los cuales es necesario comenzar a hacer frente a esta situación mundial.” Pues me imagino que toda esa nueva gama de pensadores (que piensan desde un lugar no privilegiado) pueden reformular nuevas nociones de trabajo teórico y resistencia práctica gracias a la pluralidad de posturas que hay actualmente. Gracias a la historia y al detalle que en ella podemos encontrar y que otros han analizado. En pocas palabras la “contracorriente del panorama de textos mainstream” nace como resultado de esos mismos textos mainstream. No podemos decir qué filosofías o qué reflexiones son las más sensatas para lograr la resistencia, porque si lo hacemos estamos dando un paso a la dictadura de la filosofía.

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