Del individualismo al aislamiento, la amenaza del otro

O. Moisés Romero

Eduardo Subirats, a propósito del tema habla de una época del tiempo final o el tiempo final del sentido, pero no se refiere al tiempo en su abstracción, sino a nuestro tiempo que vivimos. Estamos frente a una lógica caduca del individualismo que muestra una de sus caras más crueles en el aislamiento de pequeños grupos y colectivos que son el espectáculo del mundo, donde se aprecia la alteración cultural y biológica, y el poder tecnoindustrial, las cuales son fuerzas que constituyen el momento central de la crisis civilizatoria y existencial de nuestro tiempo: la inversión del orden a la vez temporal y metafísico del progreso de la cultura del individualismo.

Esto evidencia que aquellas formas de pensamiento ligadas al progreso, a la revolución industrial han dejado hoy a la posibilidad su bandera del mañana. La administración de la presente crisis social, con sus conflictos y desastres ecológicos, son la expresión global de la actualidad, por lo tanto, la crisis del Covid-19 nos hace preguntarnos en ¿dónde está la ritualización del progreso de la lógica del individuo en momentos de crisis social? La respuesta es la solución del dispositivo de aislar a los otros.

La etimología del término individuo (individuum) proviene de la traducción latina del griego átomos. Si tomos designa en el antiguo ático: corte, pedazo, entonces átomos designa lo no cortado, sin pedazos. Por lo tanto, individuum denota lo no divisible o indivisible. La comunidad de los humanos no es un átomo o una unidad individualizada, pero sus individuos son concebidos como átomos (seres independientes y aislados), así, la interacción con los demás acaba en una situación de conflicto y la comunidad se presenta como una amenaza. Consecuentemente, ni el distanciamiento elimina esa relación amenazante, porque tras escarbar sobre el origen del término individuo se llega a evidencias donde se desarrolla y acontece el pensamiento occidental.

La justificación de pensar a los otros como una amenaza tiene una larga historia, incluso desde un rasgo epistemológico, la individualidad refiere a un solipsismo. El gran ejemplo fue la Modernidad, donde el yo (individuo) se instaura como la única realidad que podemos conocer. Esta forma de pensar es una herencia de dicho periodo histórico, pero parece que se replica con el mismo rasgo del individualismo contra el que hoy nos puede contagiar, porque el que nos puede hacer daño es la amenaza que reconocemos como el otro.

No obstante, el aislamiento, el sentido de este verbo tiene una raíz etimológica compleja que proviene del prefijo ad– (hacia) y la palabra isla, porque antes de ser usado en el argot protocolario de la medicina y la clínica, solo remite a un pedazo de tierra separado por agua, que está separado de lo demás, asimismo, cuando hablamos del aislado nos referimos aquel separado de los otros, el que se encuentra en aislamiento. Sin embargo, cuando nos amenaza el otro nos aislamos de él o lo aislamos; lo que significa que activamos el dispositivo de separar, y como dispositivo operado por la idea del individualismo, su lógica ha llegado al extremo.

Por lo tanto, plantear la diferencia del individualismo al aislamiento es inverosímil, porque ambas reafirman lo amenazante que representa una relación con los otros.

A propósito, hoy al tratar de contener el virus no se ha reservado una forma de proceder desde el aislamiento, sino una forma de reafirmar el individualismo y el atomismo; sin embargo, dentro del pensamiento actual se sigue aplicando un adoctrinamiento académico al abordar la situación actual, se usan conceptos sin tratar de especular, cuando nos enfrentamos a una situación fuera del canon, que ni respetando los argumentos y los planteamientos anteriores nos pueden salvar del error de comprensión de lo que tenemos enfrente; porque forzar y respetar los grandes temas del pensamiento como capitalismo, comunismo, biopolítica, libertad, justicia, verdad, ser y tiempo… nos puede llevar al campo del enigma y la adivinación. Quizá lo que queda es quebrantar dichos temas y supuestos, y reaperturarlos considerando nuestras realidades, porque no es lo mismo el individualismo en México que en Dinamarca, no es lo mismo la idea de los muertos por COVID-19 en países colonizados que en los no colonizados.

Por último, hoy la tarea más importante es no caer en un individualismo de un pensamiento aislado de los otros.         

Ciudad de Puebla, 9 de abril de 2020.

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