Necropolítica y COVID-19.

Óscar Moisés Romero Castro

La epidemia que ha puesto a prueba al mundo motiva la siguiente cuestión: ¿qué son los muertos en pleno siglo XXI? El coronavirus Covid-19 ya cobra miles de muertes alrededor del mundo, cada día las cifras aumentan y los países generan inconsistencias en el conteo de sus muertos, la interrogante es ¿qué se hace con tantos cadáveres en el mundo? Varios pensadores ya expusieron los límites de los sistemas de salud pública y la poca inversión en los centros epidemiológicos en el mundo, además, se generó otra emergencia, tal y como subraya Elena Sevillano para el diario El país, donde afirma que “cada país cuenta los muertos a su manera y ninguno lo hace bien”.[i]

Francia únicamente contabiliza a quienes fallecen en hospitales, España no registra muertes en residencias de personas mayores sin test y el Reino Unido no contemplaba el COVID-19 como causa hasta el día 5 de marzo. Por su parte en México el conteo de los muertos se hace inconsistente con su débil sistema de salud y existe una polémica por hacer pasar las defunciones por neumonía atípica sobre las cifras de COVID-19,[ii] ante esto es impostergable cuestionarse ¿qué son los muertos por COVID-19?

Achille Mbembe

En este escenario la simple suposición de no contabilizar a los muertos expone los intereses de cada país. Estamos en el terreno de la administración de la muerte, precisamente en lo que el autor Achille Mbembe denomina necropolítica. De acuerdo con este escritor la necropolítica tiene su locus en un periodo postcolonial, como un lugar en el que un poder difuso, del cual no exige el rasgo estatal, inserta la “economía de la muerte” en sus relaciones de producción y poder mediante el uso de la violencia, y se arrojan el derecho a decidir sobre la vida y la muerte de los otros, es decir, la instrumentalización y el perfeccionamiento para construir estructuras de muerte masiva.[iii] Asimismo, una pandemia como el COVID-19 no se expande sólo por el contagio de uno con otro, sino a través de una estructurada idea sobre los muertos y, por lo tanto, de la idea de la vida. El aislamiento y la indiferencia con los muertos, cambiará la forma en que nos relacionamos con nuestros cuerpos.[iv] Nuestro cuerpo se ha convertido en una amenaza para nosotros mismos donde se evidencia el poder de la necropolítica, donde se decide quién tiene derecho a respirar, “el sistema de salud en Italia prefiere dar los respiradores a gente más joven sobre los ancianos”[v] y en el mundo se expone a la indiferencia sobre los cuerpos infectados.

Credito: france24

Lo preocupante en México y América Latina es el trato a los cadáveres. Cuando de necropolítica en México se habla no solo abarca aquella cosificación del ser humano, donde, las personas ya no se conciben como seres irremplazables reducidas a la producción fácilmente sustituibles, sino a posteriori al contagio de la pandemia o en su caso a la muerte del infectado, aquí el trato al cadáver y al infectado es tensionado con un rasgo inédito de concebir no solo el horizonte político de la implementación de la violencia, sino en el caso de México sus matices y diferencias, su particular actitud sobre la muerte que abre la cuestión de tanta indiferencia sobre los muertos.

La discursividad ha caducado al reflexionar sobre los cadáveres por COVID-19, la prueba que se avecina es el hecho de pensar en el duelo de tanto muerto, y por lo tanto, el gran declive del pensamiento occidental no es sólo una economía de muerte procreada a lo largo de los siglos, sino un detrimento en el pensamiento de la muerte, de pensar a los muertos que parece quedarán en una estadística aproximada y a la distancia de los vivos, lo que hace suponer que la violencia sobre el cadáver se agudiza cuando se pierde de vista que el trato a los muertos es el reflejo del trato de los vivos y por consiguiente el reto que se tiene como humanidad no es sólo la recesión económica que se avecina, tampoco es un golpe al capitalismo o una regeneración de éste, sino el trato digno sobre los muertos. Hay que resistir a la cifra que cuantifica a los muertos para que no anule el dolor de su pérdida y principalmente su duelo.

Ciudad de Puebla, 30 de marzo de 2020.


[i] Sevillano Elena G. “Cada país cuenta los muertos a su manera y ninguno lo hace bien”, en El País, (https://elpais.com/sociedad/2020-03-29/cada-pais-cuenta-los-muertos-a-su-manera-y-ninguno-lo-hace-bien.html?utm_source=Facebook), 1 de abril de 2020.

[ii] S/A, “Qué es la neumonía atípica y qué dicen los expertos para no confundirla con el Covid-19”, en INFOBAE, (https://www.infobae.com/america/mexico/2020/03/28/que-es-la-neumonia-atipica-y-que-dicen-los-expertos-para-no-confundirla-con-el-covid-19/), 1 de abril de 2020.

[iii] Mbembe Achille, Necropolítica, Barcelona, Melusina, 2011.

[iv] Bercito Diogo, “La pandemia democratiza el poder de matar”, en La vorágine, (https://lavoragine.net/la-pandemia-democratiza-poder-de-matar/?fbclid=IwAR14YclEg_V166ZkD5bQyurteV8LG2jzPZSXo3otSrlS2SkIJtNd6twWQsg) , 1 de abril de 2020.

[v] Sevillano, ídem.

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